Por definición el estrés es un  estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal; suele provocar diversos trastornos físicos y mentales. Durante el año 2014  investigadores del Instituto de Karolinska Suecia, uno de los centros médicos más prestigiosos de Europa describieron por primera vez los mecanismos que provocan que el ejercicio físico reduzca el riesgo de sufrir depresión asociada al estrés. Estos investigadores descubrieron que el ejercicio físico induce cambios en el músculo esquelético produciendo una proteína llamada PGC-1ª1,  la cual es necesaria para regular la enzima KAT, que tiene mucha relevancia pues tiene la capacidad de convertir a la Quinurenina (una sustancia que se genera en momentos de estrés) en Ácido Quinurenico. Al ser convertida a este ácido, es  incapaz de pasar de la sangre al cerebro y por lo tanto no afecta a este órgano.

Existen varios ejercicios ideales para disminuir el estrés. Se recomienda la práctica regular de ejercicio de intensidad moderada (ejercicio aeróbico): caminar, trotar, nadar, montar bicicleta, de 30 a 60 minutos al día y al menos de tres a cinco días por semana. Muchas de las respuestas que se producen como adaptación a la práctica regular del ejercicio físico promueven una reducción del nivel de ansiedad y un mayor control del estrés emocional. La gente que hace más deporte suele ser más tranquila, y afronta los problemas de una forma más pausada.

Diferentes personajes reconocidos de la Biblia sufrieron estrés lo cual les causó problemas de salud, algunos de ellos fueron Esther (Esther 8:3), Elías (1 Reyes 18:40) y David (2 Samuel 13:2). Elías fue uno de los que enfrentó el estrés de manera eficiente (1 Reyes 19: 5-9). Utilizó cuatro remedios: dormir bien, comer saludable, hacer ejercicio y orar a Dios. Estas actividades bien nos pueden ayudar ahora y en cualquier etapa de nuestra vida para combatir el estrés o para mantenernos sanos mental, física y espiritualmente El estrés puede presentar de maneras en las que se afectan el cuerpo y la mente. Elena G. White dice: “La relación que existe entre la mente y el cuerpo es muy íntima, si uno se ve afectado el otro es afectado también, por lo que es importante que se cuide tanto uno como el otro.” (1MCP:60). Realicemos los ejercicios ideales presentados en este escrito y mantengamos un equilibrio a la hora de tomar decisiones y realizar actividades estresantes.

“Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas”. {Mateo 11:29}